
Calentamiento por ondas medias e infrarrojas: más allá de las especificaciones técnicas
La mayoría de los proveedores tratan las lámparas de ondas medias e infrarrojas como simples bombillas. Piden información sobre la potencia y el tamaño de la lámpara, te envían el tubo y listo. Pero aquí está el problema: una lámpara no es simplemente un componente; lo importante es cuánto calor realmente llega al objeto que se desea calentar.
Los detalles físicos
Las lámparas de ondas medias e infrarrojas operan en el rango de longitudes de onda de 2.0 a 4.0 micrómetros. Si trabajas con vidrio o ciertos polímeros, ese es el rango óptimo para su absorción. La tensión y la potencia determinan la densidad de calor generada. Si se utiliza un tubo de alta potencia en un espacio reducido, se genera una gran cantidad de energía. Eso suena bien, hasta que uno se da cuenta de que eso ejerce una gran presión sobre el suministro de energía. Si los cables no pueden soportar esa corriente, los conectores se dañarán. Así de simple.
Cuarzo, recubrimientos y ajustes necesarios
Prefieren utilizar cuarzo de alta pureza, ya que puede resistir bien los impactos térmicos. Sin embargo, a veces un tubo simple no es suficiente. Utilizamos recubrimientos para cambiar el espectro de emisión o para proteger el filamento. Esto permite que el calor llegue al núcleo del material, en lugar de quemar su superficie.
En cuanto a los conectores, generalmente son de tipo R7 o Sk15. Son fáciles de reemplazar. Pero deben estar bien ajustados. Una conexión floja no solo causa molestias, sino que también crea puntos calientes que pueden derretir los conectores.
Por qué tenemos que intervenir personalmente
No se puede optimizar un sistema de calentamiento de vidrio solo mirando un catálogo. Cada horno es diferente; la circulación del aire y la forma en que el calor se distribuye también varían. Por eso preferimos ir directamente al sitio donde se realiza el proceso de calentamiento. Necesitamos saber dónde realmente va a parar el calor. Hacemos un mapa del perfil térmico para identificar esos puntos fríos que causan problemas. Si las lámparas están en el lugar incorrecto, el vidrio no se calentará uniformemente. Ajustamos la distancia focal y el ángulo hasta que todo funcione correctamente. Siempre se trata de encontrar un equilibrio. Si aumentamos la intensidad, aceleraremos el tiempo de cocción, pero corremos el riesgo de sobrecalentar los bordes del vidrio. Encontramos ese equilibrio en el propio lugar donde se realiza el trabajo, no desde nuestra oficina.