
Cómo lograr un buen proceso de recocido del vidrio con tubos de infrarrojos de cuarzo claro
En una fábrica de vidrio, la línea de producción nunca se detiene. Punto. Cuando se pasa de la fase de moldeo a la de recocido, no se puede permitir esperar a que el calentador se caliente; además, no hay espacio suficiente para instalar máquinas grandes y voluminosas.
Por eso, los tubos de infrarrojos de cuarzo claro son la mejor opción. Simplemente funcionan bien.
Por qué la velocidad es importante
Lo bueno del cuarzo claro es que permite que las radiaciones infrarrojas de onda corta pasen directamente a través de la pared del tubo, sin quedar atrapadas. La mayoría de los calentadores convencionales solo calientan el aire, lo cual es lento y poco eficiente. Estos tubos, en cambio, envían energía directamente hacia la superficie del vidrio. Utilizamos cuarzo de alta pureza para que los tubos no se deforme ni se nublen al calentarse y enfriarse miles de veces al día.
Es rápido. Muy rápido. Si aumentas la velocidad de la línea de producción, el calor se ajusta casi de inmediato. Sin demoras, sin necesidad de adivinar qué está pasando.
El equilibrio entre potencia y eficiencia
Para lograr un recocido rápido, aplicamos mucha potencia en cada milímetro del tubo. La ventaja es que se puede utilizar un horno más pequeño, ahorrando así mucho espacio en la fábrica. Pero hay un problema: si se aplica más de 2000 vatios a un tubo corto, las conexiones eléctricas sufrirán los efectos del calor. No basta con conectarlos y dejarlos así; se necesita un sistema de enfriamiento adecuado para manejar el calor generado alrededor de los soportes de las lámparas. De lo contrario, los conectores se derretirán y habrá mucho tiempo de inactividad.
Manteniendo todo en marcha
El mantenimiento no debería ser un problema. Hemos diseñado estos tubos de manera que sean reemplazables fácilmente. Si uno de ellos se daña, simplemente se reemplaza y se vuelve a trabajar. No es necesario desmontar todo el sistema.
Pero el verdadero secreto para un buen rendimiento es la uniformidad. Colocamos los tubos uno encima del otro para evitar zonas frías. Esto mantiene el vidrio en un punto de recocido constante, lo que evita tensiones internas y problemas posteriores, como el rompimiento del vidrio.
Un último consejo: vigila la potencia de alimentación. Si la tensión varía, el calor también lo hará. Un estabilizador dedicado para la fuente de alimentación de infrarrojos es fundamental en este caso.